domingo, 6 de abril de 2014

Cortar las venas de la justicia: el caso de Martha Solórzano y su hijo

Por andar de chivos y grilleros
Foto: NAR
Los expedientes jurídicos se leen como revistas de anime, comenzando de atrás para avanzar hacia enfrente. Esto se debe a que los autos de formal prisión, las resoluciones, los alegatos, los amparos y las sentencias se van anexando de manera que al final queda el resumen de lo que viene antes. De este modo si uno quiere saber qué pasó, y confía en el sistema de repartición de justicia de este país, puede simplemente leer la sentencia al final del expediente y sentirse satisfecho porque el criminal esta por fin en la cárcel pagando sus culpas. Desafortunadamente la mayoría de los expedientes jurídicos están tan mal escritos que es casi imposible seguir una narratividad de los hechos que se cuentan. Tal vez por esas redacciones llenas de errores gramaticales los expedientes anacolutos son  semi ilegibles y los jueces dan sentencias que no concuerdan con la verdad. Continúa información

Firma la petición de Amnistía Internacional

Publicado en Nuestra aparente rendición NAR

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