lunes, 28 de abril de 2014

Historia de un lucero

Mario Fernando Rentería
Ignoro la razón por la cual estoy aquí esta noche, usurpando el lugar de un conocedor del quehacer literario  
Clarita Lucero. Foto de Raúl Cota.
Clarita Lucero. Foto: Raúl Cota
(como tanto les gusta decir a los intelectuales), siendo que no soy una persona muy versada en el análisis de la estructura y la calidad propias de un texto que alcanza el privilegio de materializarse en un libro impreso. No soy un gran aficionado de hablar en público, de hecho, excepto cuando he tenido forzosamente que estar frente al público en algún evento propio, siempre he preferido que sean otros quienes tomen la palabra y se regocijen en convertirse en el centro de la atención. Por eso me quedé de lo más desconcertado cuando Clarita Lucero me aclaró que me estaba invitando, literalmente, a la presentación de su libro. No como público: como presentador. Normalmente habría declinado amablemente, pero esta vez no podía hacerlo. Y no necesité pensarlo. Esto es diferente. A Clarita nunca le podría decir que no en un caso así. Cuando terminé de leer Historia de un lucero, comprendí que mi relación con este libro no era la de lector, sino la de testigo. Continúa información

Texto leído durante la presentación del libro Historia de un lucero, miércoles 23 de abril de 2014, en la terraza de la Casa de la Cultura, Hermosillo, Sonora.

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